Bobby Carcassés: Jazzista Cubano de Jazz, Rumba y Guaguancó
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Para el jazzista cubano Bobby Carcassés su concierto de mañana no sólo representa la oportunidad de presentarse por primera vez en Miami. La descarga del músico en el teatro Manuel Artime, donde incluirá temas de su disco De La Habana a Nueva York, será el mejor pretexto para reencontrarse con viejos colegas y entrar en contacto con la nueva generación de amantes del jazz que aguardan por verlo en su salsa.
“Aunque llegué hace una semana me parece que vivo en Miami. Donde quiera que voy la gente me trata con mucho cariño y respeto. Eso prueba que en toda mi vida no ha habido otra cosa más que arte y amor”, expresó el cantante a pocas horas de su arribo de La Habana. Carcassés vive en Cuba y ha visitado Miami en varias ocasiones pero hasta mañana no pulsará la reacción del público ante su trabajo discográfico más reciente en un espectáculo organizado por FUNDArte y su hija Verónica, que vive aquí.
“Este concierto es la realización de un gran sueño”, agregó el artista, que estará acompañado por Dafnis Prieto, Yosvany Terry, Osmany Paredes, Yunior Terry y Magille Alvarez Marvin Diz; los mismos músicos que compartieron con él la grabación de De La Habana a Nueva York, en un estudio de Manhattan en el 2006.
Carcassés canta, toca el piano, la trompeta, el contrabajo y las congas. Además, es un consumado pintor cuyas obras figuran en las paredes de celebridades como la top model inglesa Kate Moss, adquiridas por ella durante sus visitas a Cuba, y el saxofonista cubano Paquito D’Rivera. De hecho, una hora antes de la función, se realizará una exposición de 25 tintas y acrílicos que incluye un cuadro homenaje al legendario trompetista afronorteamericano Dizzie Gillespie y Trío Rojo, recién concluído en Miami.
Cuando le preguntan quién fue su mentor en el mundo del jazz, Carcassés concede el primer crédito a un músico cubano radicado en Miami, Armandito Zequeira. “El fue la primera persona que me puso en contacto con el mundo del jazz y me enseñó todos los trucos. Fue mi maestro”, subrayó. Y agrega a la lista a Armando Romeu, con quien actuó en Nueva York siendo muy joven cuando éste dirigía la orquesta del cabaret Tropicana.
El artista se atribuye la paternidad del Festival Jazz Plaza, un evento internacional que se celebra en La Habana desde hace tres décadas, que durante su gestación fue puesto en la mirilla de las autoridades de la esfera cultural. “El festival fue una idea mía”, subrayó. “Al principio fui cuestionado porque me decían que en Cuba no había público para hacer un festival de jazz”. Y al referirse a la censura de la que fue víctima el género en ciertas épocas, Carcassés subrayó que aunque el jazz “nunca se prohibió oficialmente” en Cuba, las autoridades lo identificaban con “la CIA” y la música del “enemigo”.
“Pero como yo hacía jazz con rumba, son y guaguancó, nadie pudo cuestionarme”, dijo orgulloso el artista, que colaboró con Paquito D’ Rivera en el Río Club antes que este se exiliara”.
Carcassés considera que otros de sus aportes al desarrollo del género en la isla es haber contribuido a la formación de muchos jóvenes, como fue el caso del pianista Gonzalo Rubalcava. Y en cuanto a las nuevas generaciones de jazzistas cubanos, mencionó entre los más destacados al trompetista Yasek Manzano, el saxofonista Michele Herrera, el bajista Carlos Ríos, a su hijo Roberto, pianista y director del grupo Internactiv.
¿Hasta dónde se ha “corrompido” el jazz con las nuevas sonoridades en la isla?
“El jazz siempre se ha contaminado porque se alimenta de todo lo que vale y brilla. Lo mismo puede incorporar el funky, la rumba y todo lo que eleve su nivel musical”, concluyó.
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